miércoles, 10 de marzo de 2010

ENTREVISTA EN DIARIO CRITICA DOMINGO 7 DE MARZO DE 2010

rubén giustiniani

“El Gobierno no va a poder cajonear más los proyectos opositores”

El senador socialista advierte que frente al escenario de crisis política “es un error subirse al ring”. Justifica el acuerdo que lo dejó junto a su rival provincial, Carlos Reutemann. Y defiende a los magistrados: “No existe el partido judicial”.

Su hablar pausado, sereno, no permite vislumbrar la tormenta que sobrevuela sobre el Congreso Nacional. Aunque reconoce que el estilo del Gobierno es redoblar la apuesta, el senador socialista Rubén Giustiniani descarta que una rebeldía oficialista pueda bloquear el funcionamiento de la Cámara alta. Asegura que el triunfo opositor garantizará de ahora en más que “todos los temas estarán en debate”. En diálogo con Crítica de la Argentina reclama una investigación sobre la legitimidad de la deuda externa a la vez que embiste contra el kirchnerismo porque “al pararse simbólicamente en la vereda de la centroizquierda, sin serlo realmente, termina facilitando, en su fracaso, el avance de la derecha”.

El santafesino no desconoce que vendrán tiempos complejos. Es por eso que afirma: “Es un error subirse al ring”.

–¿Qué escenario político se avecina después del triunfo opositor en el Senado?


–Lo que pasó en el Senado es lo mismo que pasó el 3 de diciembre en la Cámara de Diputados. El oficialismo perdió la mayoría automática en el Congreso. La derrota no se la propinó la oposición. Se la propinó la sociedad el 28 de junio. De acá en adelante deben asumir que hay una nueva realidad en el Congreso de la Nación. De ahora en más no se van a poder cajonear más los proyectos que hemos presentado durante muchos años, no va a haber tema que no se trate y se habilitará el pleno funcionamiento del Congreso. Eso es todo lo que pasó el miércoles en el Senado.

–El oficialismo adelantó que desconocerá lo que pase en el cuerpo si no se modifica la integración votada el miércoles.


–El Gobierno siempre reacciona redoblando la apuesta. Abrir las sesiones ordinarias anunciando un decreto de necesidad y urgencia es desconocer el funcionamiento y la importancia del Congreso.

–¿Se arrepiente de haber concurrido a la Asamblea Legislativa el 1 de marzo?

–No. Cómo no iba a ir. Sería contradictorio conmigo mismo. Soy senador nacional y se iniciaba el período de sesiones en el Congreso. Volvería a ir. Ésa es la actitud que siempre ha tenido el Partido Socialista en una etapa democrática.

–¿Cree que el Gobierno apelará al caos?

–El Gobierno persigue un objetivo concreto. Al igual que en la resolución 125 pretende capturar una masa de dinero. Elige un adversario y va por él. Descubrió que había oligarquía vacuna y sojera con las retenciones móviles. Antes parece que no había oligarquía en la Argentina. Ahora eligió como símbolo y adversario al partido judicial. No existe el partido judicial. Todos sabemos que hay jueces que cumplen sus funciones adecuadamente y otros que no. Atacar a todos de manera global es una actitud política que demuestra la frase futbolera que dice que no hay mejor defensa que un buen ataque. Eso es lo que practica el Gobierno cuando las cosas no le salen.

–¿De no haber mediado la transferencia de reservas usted le hubiera dado su respaldo a Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central?


–Semanas atrás yo defendí el perfil de Marcó del Pont. Pero estar transfiriendo las reservas del Central cuando la Presidenta estaba hablando frente a la Asamblea Legislativa a pesar de que existían muchos pronunciamientos judiciales en contra es algo absolutamente inaceptable.

–¿Está de acuerdo con pagar deuda con reservas del Banco Central?


–No podemos entrar en la trampa de reducir la discusión a ese tema. La deuda debe discutirse desde una visión más amplia. Primero se debe constituir la comisión de análisis que definió el juez Jorge Ballestero en la causa en la que se investigó la legitimidad de la deuda externa. El primer vencimiento importante es en agosto. El ministro de Economía debería venir al Parlamento. Si el Gobierno necesita recursos, habría que discutir, si es necesario, gravar la renta financiera o si se debe recurrir a una parte de las reservas. También habría que discutir cuál es el nivel de sustentabilidad que deben tener las reservas para que no se deteriore el valor de la moneda. Algo que es un resguardo para el salario de los trabajadores. Esto no significa una independencia absoluta del Banco Central. No estamos de acuerdo en mantenerlo dentro de una caja de cristal. Nosotros no descubrimos ahora que la Carta Orgánica del Central es neoliberal, no descubrimos hoy que su anterior presidente provenía de un ideario neoliberal, como ahora descubre el Gobierno.

–¿Teme que se paralice el Parlamento?

–Nosotros vamos a tender la mano siempre. Es un error subirse al ring. El Congreso debe funcionar normal y plenamente. El oficialismo tendrá que aceptarlo y tendrá que sentarse en sus bancas.

–¿Y si no aceptan ser minoría?

–Es que no pueden no venir al Congreso. No pueden no sentarse a trabajar. No tengo dudas de que retomaremos un funcionamiento normal. Es fundamental que Amado Boudou concurra al recinto. El Fondo del Bicentenario es una demostración de que el Gobierno tiene problemas con los gastos. El debate con el ministro tendría que definir si es necesario reformar el presupuesto a través de una ley complementaria, por ejemplo.

–Cristina Fernández de Kirchner es abogada, fue legisladora, conoce la importancia de una Asamblea Legislativa inaugural. Entre otras cosas, sabe que no se puede crear por decreto una bicameral con competencia en el Congreso. ¿Por qué lo hace?


–Redoblar la apuesta es el estilo de este gobierno. Lo hacen cuando las cosas no les están saliendo bien, entre otras cosas, porque no asimilaron el mal resultado que tuvieron en las elecciones del 28 de junio. Nosotros vamos a insistir con el camino del diálogo, con el camino de consensuar los proyectos que el país necesita. No se entiende que haya una ANSES con un fuerte superávit mientras que el 80% de los jubilados tienen haberes de 900 pesos. El poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y las pensiones se deteriora porque el Gobierno no ataca la inflación y porque desnaturaliza los índices del INDEC. La inflación es el impuesto más regresivo para los trabajadores.

–¿Dónde ubicaría al gobierno nacional: en el centro, en la derecha, en un mix pragmático entre ambas posiciones?


–El Gobierno ha tenido actitudes y discursos progresistas cuando reformó la Suprema Corte de Justicia y cuando asumió la política de derechos humanos que veníamos impulsando cuando reclamábamos la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. De eso sólo le quedó el discurso.

–¿Les dificulta las cosas a los socialistas la existencia de un gobierno que se dice progresista y que tiene una práctica opuesta?

–El problema es que al pararse simbólicamente en la vereda de la centroizquierda, sin serlo realmente, esa actitud abre, en su fracaso, un campo de crecimiento de la derecha. Así es como lo vemos actualmente en el país. Ellos dicen que encarnan el justicialismo de izquierda y el peronismo que se constituye frente a ellos tiene el signo contrario. Eso también se ve en la política nacional.

–El kirchnerismo parlamentario dice que la oposición es una turbamulta de intereses contradictorios. Para ratificarlo destacan que es incomprensible verlo a usted al lado de Carlos Reutemann. ¿Qué responde?

–Esto no fue una alianza. Acá hubo una decisión que incluyó a todo el arco de la oposición con el objetivo de garantizar el normal funcionamiento del Congreso. El oficialismo todavía no terminó de entender lo que pasó. En la oposición hay distintas expresiones políticas. En la mayoría de los temas vamos a tener posiciones diferentes. Desde el Partido Socialista nosotros hemos tenido autonomía en el Congreso. Hemos acompañado o rechazado propuestas del gobierno nacional después de estudiarlas en detalle. Sería bueno que el Gobierno analice las propuestas que, desde hace tiempo, nosotros hemos venido planteando. Por ejemplo propusimos un impuesto a la renta financiera, que permitiría dotar de recursos al gobierno nacional. Es inexplicable que en la Argentina las transacciones bursátiles no estén gravadas. Es imprescindible implementar proyectos como la coparticipación plena del impuesto al cheque, que permitiría reconstruir las finanzas provinciales, que están en un deterioro absoluto porque el Gobierno se apropia del 75% de los recursos totales. Sólo el 25% les queda a las provincias. Se trata de algo que viola sistemáticamente la ley de coparticipación federal, que fija un piso garantía en su artículo 7 del 34 por ciento.

–¿No cree que con esa medida terminan de instalar definitivamente un impuesto que en el 2001 se implementó como algo excepcional y transitorio?

–Necesitamos una reforma tributaria integral sin dudas. Una reforma que aumente los impuestos a los que más tienen y a los que más ganan, como es el impuesto a las ganancias, y disminuir el IVA, que es el más regresivo. Hay que eliminar el IVA a la canasta de alimentos. En esa reforma tributaria los impuestos distorsivos, como el impuesto al cheque, tienen que desaparecer. Hoy el impuesto es una realidad. Es el cuarto impuesto en importancia de recaudación. Entonces no tiene explicación posible que sólo se coparticipe el 15 por ciento. En trazos gruesos la Nación tendría que quedarse con el 50% y las provincias con el otro 50, como fija la ley de coparticipación.

–¿El acuerdo opositor se circunscribe a normalización del INDEC, reformar el Consejo de la Magistratura y coparticipar la ley del cheque?


–Ni siquiera eso. Exclusivamente acordamos que el Congreso Nacional tenía que funcionar. Para que ello se pudiera concretar era necesario que el oficialismo no tuviera mayoría automática en ninguna de las comisiones. Lo hicimos con racionalidad, respetando que la presidencia provisional del cuerpo quedara en manos del oficialismo. Asimismo dejamos en manos del bloque del partido de gobierno la presidencia de las comisiones consideradas de gestión. No es cierto que haya un acuerdo cerrado que deja al Gobierno en minoría. Hay temas concretos, como el impuesto a la renta financiera, en el que los demás bloques no compartirán las definiciones que tiene el Partido Socialista. Ojalá que las comparta el gobierno nacional. Cosa que hasta ahora no ha hecho. La última vez que vino el jefe de Gabinete al Congreso dijo que esta medida podría provocar una corrida bancaria, algo absolutamente irreal.

–¿Qué sucede si no son escuchados?

–El veto es una facultad constitucional. El abuso del veto va a profundizar el divorcio del Gobierno con la sociedad. Por otro lado, quiero ver a los legisladores que viven en las provincias que se nieguen a acompañar medidas que puedan facilitar el financiamiento de los estados provinciales.

Alternativa progresista

–¿Qué les responde a quienes, como Fernando “Pino” Solanas, califican al conglomerado opositor que ustedes integran como una alianza conservadora?

–Nosotros tenemos excelentes relaciones de trabajo con Proyecto Sur, con Pino Solanas y la centroizquierda. Estamos convencidos de que el país necesita una alternativa progresista, que no está representada por el gobierno nacional.

De cara a 2011, un frente progresista es una necesidad. Así lo impulsamos en la provincia de Santa Fe, donde estamos integrados con el radicalismo, con la Coalición Cívica y con sectores sociales. Esa alternativa tiene que proyectarse a nivel nacional.

“Lo único que se ha hecho fue sacarle competencias al Congreso”

–El oficialismo dice que ustedes quieren cogobernar. ¿Considera que el kirchnerismo podrá cambiar de estilo o sólo puede gobernar en emergencia, con mayoría y plenos poderes?


–Deberían leer el artículo 75 de la Constitución Nacional donde claramente están definidas las facultades del Congreso de la Nación. Todos estos años lo único que se ha hecho fue sacarle competencias constitucionales al Congreso para ponerlas en el Ejecutivo. La Ley de Emergencia, ya dictada para dos años hacia delante, es un disparate. Durante ocho años este gobierno gobernará con ley de emergencia. Se hubiera justificado en los dos primeros pero no ahora. Además gobiernan con superpoderes que les permite mover partidas discrecionalmente de uno a otro lado. Todo esto con un abuso de los DNU y con enormes fondos fiduciarios que les permitieron disciplinar a gobernadores e intendentes. Hoy cuando el oficialismo dice “quieren cogobernar”, no resulta muy creíble.

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