 |
| Campo de soja |
Hoy en el diario Página 12, se publicó una carta abierta del economista Aldo Ferrer a Grobocopatel, referida al tema de las retenciones. Interesante análisis. Para tomarse unos minutitos y leer. El viejo Ferrer apunta que no es viable una economía nacional reducida a ser el “granero” ni, tampoco, la “góndola” del mundo, si así fuese "sobraría" la mitad de nuestra población. Las retenciones deberían verse más que como un impuesto sobre la producción primaria, como un instrumento de la política económica. Hemos sostenido, que si hoy los precios internacionales de nuestras comodities están altos, esa "fortuna" del gobierno (en el sentido "maquiavélico" del término, fortuna=suerte), debería ser aprovechada por el país para intentar un desarrollo integrador, por supuesto, que compatibilizando los necesarios buenos ingresos de los productores y trabajadores del "campo", con el interés del resto de la sociedad. Si despegamos el precio interno del internacional (eliminando de cuajo las retenciones) el campo se convertiría en "un apéndice del mercado mundial en vez del rol que le corresponde como sector fundamental de un sistema económico nacional, condición necesaria del desarrollo de cualquier país".
El sistema de retenciones genera un ingreso fiscal cuya aplicación debe resolverse en el presupuesto nacional, conforme al trámite constitucional de su aprobación y ejecución. Tal vez en este último punto, es donde deberíamos poner énfasis. ¿Qué destino le damos a esos fondos? Creemos que el sistema debería ser utilizado para desarrollar el país en serio -cosa que no creemos que esté haciendo el gobierno-. "Mucha industria" dice Ferrer. Explica que así como en los países industrializados se subsidia a la actividad agropecuaria, aquí debería subsidiarse a la industria. Esto es así, por la sencilla razón de que "la cadena agroindustrial (incluyendo todos sus insumos de bienes y servicios provenientes del resto de la economía nacional) genera 1/3 del empleo y, por lo tanto, es inviable una economía, próspera de pleno empleo, limitada a su producción primaria, por mayor que sea la agregación de valor y tecnología al complejo agroindustrial". Todo ello, sin perjuicio de la contemplación de los intereses de los pequeños y medianos productores de tener un trato preferencial, como ya lo hemos explicado es nuestra postura.
La lectura completa del texto de Ferrer, podés leerla
aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario